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Se le ha llamado “el banquero de los pobres” por su lucha para erradicar la miseria a través de un novedoso programa de microcréditos que le hizo merecedor del Premio Nobel de la Paz en 2006. Muhammad Yunus explica esta iniciativa en "Un mundo sin pobreza". En su primer libro, El banquero de los pobres (Paidós), el ganador del Premio Nobel de la Paz en 2006, el economista bangladeshí Muhammad Yunus, describía con sereno sentido del humor los múltiples obstáculos que tuvo que vencer para poner en práctica sus heterodoxas ideas económicas.
Ahora en su segundo libro, Un mundo sin pobreza (Paidós, 2008), defiende la idea de la empresa social y ofrece una visión innovadora para abordar problemas como la pobreza y las deficiencias en la sanidad, la educación y la alimentación a través de la implantación de microcréditos. MÁS ALLÁ ha tenido la oportunidad de hablar con este “visionario” de espíritu risueño que se ha convertido en un gran bienhechor. Usted ha dicho en varias ocasiones que creamos el mundo según nuestra mentalidad y que necesitamos inventar nuevas formas para cambiar nuestras perspectivas actuales. Bueno, lo que está claro es que no podemos crear aquello que aún no hemos imaginado. Solo podemos convertir en realidad lo que antes fue un sueño. Por ejemplo, si no piensas en la pobreza no la creas. ¿Cree que el modelo de empresa social que defiende en su segundo libro es la culminación de la revolución de los microcréditos? Es una continuación, una consecuencia del trabajo previo. Estas empresas han surgido sobre la marcha en los terrenos de la agricultura, la sanidad, la pesca, los textiles, la informática... Constituyen una manera de ayudar a las personas más desfavorecidas. En mis libros he dedicado un capítulo especial a las empresas sociales dirigidas de forma consciente a encontrar una solución que erradique la pobreza. Me parecía que era importante divulgar este sistema y que todo el mundo entendiera el proceso. He tenido que trabajar mucho para sacarlo adelante. ¿Alguna vez pensó que su programa de microcréditos sería la base de un banco que ayudaría a millones de pobres y que luego sería adoptado en más de cien países? No, en ningún momento. Nunca se me habría ocurrido imaginar que este programa se llegaría a implantar en casi todos los países del mundo. ¿Qué sintió cuando le concedieron el Premio Nobel de la Paz? Lo quisiera o no, la cuestión es que estaba en el aire desde hacía quince años. Durante ese tiempo muchos me decían:“¡Te lo darán, te lo darán!”. Y yo les respondía que ese premio era demasiado grande y que yo solo hacía cosas pequeñas. La verdad es que no creía que fueran a concederme ningún premio. Sin embargo, de repente y sin previo aviso, un año llegó. ¿No sería maravilloso que le concedieran el Premio Nobel de Economía? ¿Le gustaría? ¿Otro premio? Sí, sería estupendo. Eso daría respetabilidad a lo que estamos haciendo, lo admito.
Personas influyentes
¿En quién se ha inspirado para desarrollar su sistema económico? ¿Qué personaje histórico le ha marcado más? La verdad es que ninguno. Desde mi punto de vista, solo se puede admirar a la gente que ha hecho grandes cosas, y yo no aspiraba a tanto. No pertenezco a esa categoría. Me conformo con ayudar a una sola persona. Su madre tuvo una gran influencia sobre usted cuando era niño por su compasión y su ternura. Pero ¿tuvo algo que ver con su interés por la economía y las reformas sociales? Aunque ella no sabía nada sobre economía, me influyó desde un punto de vista intelectual en el terreno práctico. Me enseñó a ver las cosas de una forma diferente. Usted se familiarizó con la hipnosis cuando era niño, ya que su madre recibió un tratamiento con este método. ¿Ha utilizado la hipnosis alguna vez para sí mismo? Sí, a mi madre le fue de gran ayuda para tratar su enfermedad. Incluso por aquella época llegué a hacer algunas prácticas con mi hermano por diversión, pero nunca me han hipnotizado. Tampoco lo he necesitado.
En primera persona
Usted parece dar por hecho que es un líder nato. ¿Cuándo se dio cuenta de ello? Cuando naces en una familia numerosa (soy el tercero de siete hermanos y dos hermanas) no te queda más remedio que espabilar y ser fuerte. La verdad es que en la escuela no me costaba nada dirigir ni ser el primero de la clase. La prensa le ha descrito como un “visionario” práctico. Bueno, soy una persona pragmática. Si las cosas no salen bien a la primera, las rediseño y las repito. Nunca me rindo. Así vuelvo sobre lo mismo una y otra vez hasta que me quedo satisfecho con mi trabajo, cuando sé que he dado lo mejor de mí. ¿Se considera un economista práctico? En mi país hay grandes economistas que me preguntan con retintín cómo puedo considerarme uno de ellos. Pero yo no me siento nada en especial. Durante muchos años usted fue boy scout. ¿Qué le aportó? Lo mejor de todo era salir, conocer a gente, viajar, sentarse junto al fuego... Durante esa etapa aprendí muchas cosas buenas, recorrí muchos sitios del mundo y conocí a mucha gente interesante. Fue una oportunidad fantástica para mí.
Creatividad y espiritualidad
¿Cree en la validez de las respuestas a acertijos existenciales que ha avanzado la física moderna? ¿Cuál es el fin último del hombre? Todo el mundo tiene que tener un propósito en la vida. Si crees que lo mejor es divertirte, ve y disfruta. Pero si crees que hay cosas más importantes y que te vas a sentir mejor haciéndolas, como me sucede a mí, hazlas. Esa es mi filosofía de vida. ¿Cómo describiría una realidad espiritual superior? ¿Cree en ella? Creo en su existencia. Pero soy de la opinión de que si hay algo, mejor dejarlo donde está. Prefiero hacer las cosas sin sentirme obligado por nada ni por nadie. Su experiencia con el Banco Grameen le ha dado gran fe en la creatividad del hombre. Según usted, ¿dónde están las fuentes de la creatividad: en la mente o en el corazón? En nosotros mismos, la cuestión está en utilizarlas. El ser humano es una criatura muy creativa, pero si el entorno es adverso difícilmente podrá hacer gala de ello. Eso, por desgracia, sucede con bastante frecuencia. ¿Alguna vez le han dicho que tiene una especie de aire de santidad? No creo que nadie haya dicho eso. Me parece que se le ha ocurrido a usted... Lo mismo me lo he inventado... (Risas). Sí, seguramente sí.
Filosofía de un revolucionario
Trabajo, discreción y creatividad. Buena parte del éxito de Muhammad Yunus se debe a su ingenio, a su forma novedosa de abordar los viejos problemas, sobre todo en lo que se refiere al funcionamiento del sistema bancario. Y es que su filosofía vital se resume en un solo precepto: ser útil a los demás. Por ello ideó un sistema económico para erradicar la pobreza que hasta ahora ha beneficiado a 130 millones de personas desfavorecidas en todo el mundo. Estas son algunas de sus reflexiones: –“Los grandes problemas son la suma de otros pequeños. Por ese motivo es necesario ir resolviéndolos uno a uno si se quiere encontrar la solución final. Para ello se puede recurrir a acciones sociales y económicas, incluidos los negocios de carácter social.” –“Hay que seleccionar la acción que parezca más eficaz en función de las circunstancias.” –“No siempre se debe abordar los problemas finales a través de iniciativas globales o grandes negocios. Puede empezarse con una acción pequeñita. Si se le da la forma adecuada, podrá crecer y alcanzar el tamaño necesario a su debido tiempo.” –“Es preciso dejar que intervenga la creatividad. Si tenemos algún amigo que quiera participar, mucho mejor.”
La fórmula......de la felicidad
Muhammad Yunus da la impresión de ser un hombre feliz, pero no solo lo parece, sino que lo es. Además, sus negocios son una gran fuente de felicidad para la gente. Este es su secreto: “No tengo que ser una cosa y aparentar otra, es decir, creer en una cosa y luego hacer otra. Soy afortunado porque nunca he tenido que trabajar bajo órdenes de otros ni hacer cosas que fueran contrarias a lo que quería hacer. Para mí el trabajo y el ocio son lo mismo. Eso hace que me sienta feliz”.
Microcréditos: Un innovador sistema financiero
Los programas de microcréditos desarrollados y puestos en práctica por Muhammad Yunus proporcionan a las personas más desfavorecidas, sobre todo a las mujeres, pequeños préstamos que les permiten fundar empresas modestas y librar a sus familias de la pobreza. En los últimos treinta años los microcréditos se han implantado en todos los continentes y ya han beneficiado a 130 millones de ciudadanos del mundo. En España algunas entidades financieras han incluido esta iniciativa en su cartera dedicada a obra social. De este modo destinan fondos a inmigrantes, parados, mujeres y colectivos sociales con dificultades de inserción laboral.
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